TRES PRINCIPIOS BÁSICOS DE ECKANKAR
- El Alma es eterna; no tiene principio ni fin.
- El que viaje por el elevado sendero de ECK, mora en los planos espirituales.
- El Alma siempre vive en el presente; no tiene pasado ni futuro.
(Harold Klemp, The Spiritual Laws of Life, pp. 59-60)
Cada Alma es la chispa espiritual de Dios revestida de un cuerpo físico. El cuerpo no tiene que morir para que el Alma alcance el universo espiritual durante el tiempo que reside en la tierra. El hombre no tiene que volverse nada más que lo que es para tener guía divina, protección divina, sabiduría divina y entendimiento divino a través del Maestro Viviente de ECK. Sólo debe reconocer que Dios es y que él mismo, como Alma, también lo es.
El Alma nunca es otra cosa que esto. Está siempre en la eternidad. Siempre está en el presente ahora. Está siempre en el estado celestial de Dios. Estos son los tres principios de Eckankar que debe llegar a comprender y conocer bien. De estos principios surge la doctrina y la filosofía de ECK. No hay nada más que decir y nada menos que decir.
Por la realización de estos tres principios el chela se convierte en una transparencia para el impulso divino. Él entra en una mayor consciencia del plan divino en este mundo, y de su parte en él. Ahora descansa en los brazos del Mahanta, el Maestro Interno de ECK, y confía en él para que le dé su guía divina.
A medida que se eleva en esta realización espiritual, se encuentra el gran descubrimiento de la vida. La majestuosa ley de Dios sobre la que descansan los tres principios de ECK es que “el Alma existe porque el Sugmad lo desea”.